Escrito por Chema García; Miércoles, 20 Febrero 2019 13:55;
Categoría: Educación;
La irrupción de las nuevas
tecnologías ha provocado un cambio radical a la hora de acceder
a la información. Esto, aplicado en el campo de la enseñanza o el aprendizaje,
supone una modificación igual de drástica en el rol del docente en
su comunidad educativa. Ahora, todo el contenido que deben aprender los alumnos
está en la red, así que lo que debemos cuestionarnos es: ¿cuál debe ser
el papel de los docentes en el actual sistema de formación?
Hasta hace unos años, el profesor era
quien seleccionaba y curaba la información que llegaba a sus estudiantes. El
docente construía el conocimiento del alumnado y, ante cualquier duda, los
estudiantes acudían a él para ampliar o aclarar esas lecciones. Ahora, resulta
mucho más rápido acudir directamente a Internet. El gran inconveniente de todo
esto es que el alumno se sitúa ante una inmensa cantidad de información que
muchas veces es incapaz de asimilar, y es necesaria una constante
selección con la que saber valorar y distinguir los contenidos de calidad.
Es en este contexto en el que el profesor debe replantearse su papel.
Nuevas funciones del docente ante el auge de las
TIC
- El profesor debe actuar con un nuevo rol
docente, como un guía o mediador que facilite el aprendizaje a
sus alumnos, aportándoles los conocimientos básicos necesarios para que
puedan entender las lecciones más amplias que encontrarán en Internet.
- El profesor debe promover ejercicios prácticos
que permitan a los alumnos aplicar lo aprendido. Para ello, lo más
apropiado es plantear problemas que obliguen a los alumnos a
buscar, seleccionar y procesar la información adecuada,
potenciando la variedad metodológica de aprendizaje.
- El profesor también debe aportar ayuda
pedagógica a los estudiantes, ofreciéndoles los métodos y recursos
necesarios para dar respuesta a sus intereses, motivaciones y capacidades.
- El docente tiene que favorecer un ambiente
agradable de trabajo, en el que tenga lugar la espontaneidad de los
alumnos y su interés por aprender. Para ello, es necesario favorecer las
aportaciones y sugerencias de los estudiantes, generando una comunidad
educativa implicada.
- En cuanto al sistema de evaluación, el docente
en su nuevo rol debe hacer un seguimiento continuo y personalizado
de cada alumno, evaluando el progreso individual.
¿Qué pasos debe dar el nuevo docente?
- Diagnosticar las necesidades.
El profesor debe conocer tanto las
características individuales de cada alumno, como las necesidades grupales de
la comunidad educativa que supone una clase (afinidades, relaciones,
experiencia, etc.).
- Preparar las lecciones.
Para organizar el aprendizaje, será
necesario planificar el curso mediante objetivos, contenidos, actividades,
materiales didácticos y un sistema de evaluación, que tengan en cuenta la gran
variedad de recursos que ofrece Internet. Así, el profesor debe preparar estrategias
didácticas en las que se incluyan ejercicios individuales y
colectivos, que promuevan el aprendizaje autónomo, la memoria constructiva y la
motivación.
- Preparar los recursos didácticos.
El profesor tiene que elegir los
materiales didácticos que se emplearán, también cuándo y cómo, estructurando su
uso en función de los conocimientos previos de los alumnos, y sacando partido a
los diferentes canales de información y lenguajes (hipertextos, iconos,
multimedia, etc.).
- Motivar a los estudiantes.
Por ello se entiende despertar el
interés del alumnado de los centros educativos hacia los contenidos de la
asignatura, por ejemplo, estableciendo relaciones entre la materia impartida y
sus experiencias de vida, planteando ejercicios grupales o destacando la
utilidad de esas lecciones.
- Enseñar centrándose en el alumno.
El profesor debe proporcionar toda la información que requiera la docencia, teniendo en cuenta que no es la única fuente para sus alumnos; facilitar la comprensión de los contenidos, fomentar el auto-aprendizaje, orientar en la realización de actividades, promover la colaboración, asesorar en el uso de los recursos y evaluar los aprendizajes de los estudiantes, fomentando también la auto-evaluación.
.Ofrecer tutorías físicas y telemáticas
Para hacer un correcto seguimiento del
progreso individual de los alumnos, será necesario actuar de tutor,
proporcionando el feed-back adecuado a los centros educativos y al alumno,
resolviendo dudas o problemas, o incluso manteniendo contacto con las familias.
Todo ello, con el fin de ser un ejemplo a seguir, tanto en las actuaciones como
en los valores.
En definitiva, hablamos de los
profesores con un nuevo rol de docente, que actúa de experto de los contenidos,
que planifica las lecciones pero es flexible en la enseñanza; que establece
metas de acuerdo a su centro educativo, y que regula el aprendizaje facilitando
la interacción con los materiales didácticos y los compañeros, fomenta la
curiosidad intelectual, promueve la discusión reflexiva, desarrolla valores y
actitudes positivas, y atiende a las diferencias individuales.
Todo ello señala a que el nuevo
papel del docente no debe centrarse tanto en “enseñar” conocimientos, sino ayudar
a los alumnos a construir su propio conocimiento, con nuevas funciones docentes y con una nueva
filosofía que podríamos llamar: “Aprender a aprender”.
Comentarios
Publicar un comentario